INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Tómese un tecito

Entre la cocina y la medicina, los 'tecitos' son remedios ancestrales de madres y abuelas mexicanas.
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María Luisa Vargas
-Te voy a hacer un tecito… Es la frase de rigor de madres y abuelas mexicanas que saben de esas brujerías blancas y ancestrales que comparten el espacio culinario con el medicinal. Labor de mujeres cocinar y curar con hierbitas.

Reconocer los síntomas y planear una estrategia aromática y vegetal es una de las lecciones más valiosas en la vida de toda cocinera, y de todo humano, diría yo; porque constituyen el armamento de la primera línea de defensa contra esos males que aparecen al quebrantarse el equilibrio de la vida con el cuerpo, cuando se rompe el orden de la naturaleza. Aquellas veces en las que se come mal, se bebe mucho, no se duerme lo necesario; las preocupaciones, los disgustos, la tristeza o el trabajo han sido demasiado o simplemente cuando abre una la boca en el mal momento preciso, plagado de virus, bichos, bacterias, contaminación y porquerías en general que nos atacan constantemente y sin avisar.

Cuando estamos enfermos, pero no tanto como para ir al médico, estoy segura de que en todas las casas de este país nos hacemos tecitos. Un “tecito” en México es cualquier infusión de hierbas medicinales y/o aromáticas hervidas en agua con la intención de curar a la gente. Nada o casi nada tiene que ver con el té negro asiático por cuya adicción los ingleses son capaces de cruzar un mundo entero y que a la enorme mayoría de los mexicanos pues ni fu, ni fa.

Mi abuela paterna a su glotón y continuamente indigesto retoño le recetaba un día sí y otro también, su tecito de estafiate (que siempre ha sabido a rayos). El verdadero nombre de esa hierba es Artemisia ludoviciana, para los cuates también se llama hierba maestra, incienso verde, cola de zorrillo o azúmate de hierba. Es un buen antibiótico natural, eliminador de gases y náuseas, calmante del estómago y el hígado y, como también ayuda con problemas respiratorios como tos y catarro, gracias a sus misteriosos e impronunciables monoterpenos, lactonas, flavonoides, neupatilinas y jaceosidinas, el amargo y peleonero tecito de estafiate era inevitable en casi cualquier circunstancia.

En la otra parte de la familia, la parte materna, los tés eran mucho más dulces y florales: té de árnica para ‘las anginas’, la jaqueca, inflamaciones de todo tipo, dolores de garganta y trancazos universales. Manzanilla para los ojos desvelados, irritados e hinchados y también para cualquier dolencia estomacal, o por puro gusto después de comer. La hierbabuena para la digestión y la halitosis, la menta para algún dolor de cabeza y la hermosa canela para sacar los fríos y los catarros del cuerpo. Las flores del azahar y de lavanda prometían una noche tranquila y las de pasiflora y tila ayudaron siempre a recuperar la cordura y la paz.

El té de anís estrella es con mucho mi favorito, suave, misterioso, especiado y dulce hasta sin azúcar es un digestivo de lo más amable. Un tecito de hinojo es un gran diurético y a las madres lactantes les ayuda a incrementar su dulce caudal. Las hojas de la guayaba apaciguarán por las buenas gastritis, náuseas y hasta a la miserable diarrea. Por el contrario, nada como una infusión de hojas de laurel para terminar con la necedad del estreñimiento.

El tomillo huele a campo, a verano, a vida, y es extraordinario para aliviar los pulmones congestionados con las bronquitis del invierno porque le hace recordar al cuerpo el sol y el aire del monte.

El gentil toronjil, también llamado melisa, es el complemento yin-yang del estafiate. Su sabor cítrico y primaveral es parte de su poder para bajar la ansiedad y el estrés por poseer ácido rosmarínico en su composición, actúa aumentando la actividad de neurotransmisores en el cerebro, como el GABA, que contribuyen a la sensación de relajación del cuerpo, de bienestar y tranquilidad y a la disminución de los síntomas de ansiedad, como agitación y nerviosismo. 

Las plantas curan, pero lo hacen lentamente, trabajan despacito con el cuerpo, sus maneras son apacibles, pero no inocuas; así que hay que saber usarlas con paciencia y constancia, con la serenidad, la experiencia y la sabiduría de un viejo.

Nota importante

Las plantas se han utilizado con fines medicinales por miles de años, pero los suplementos herbarios, por lo general, no han recibido el mismo escrutinio científico y no están regulados tan estrictamente como los medicamentos. Sin embargo, las hierbas y los productos herbarios, incluidos los que se identifican como ‘naturales’, pueden tener fuertes efectos en el organismo.

Es importante que averigües los posibles beneficios y efectos secundarios de los suplementos herbarios antes de comprarlos. Asegúrate de hablar con el médico, especialmente si tomas algún medicamento, tienes problemas de salud crónicos o estás embarazada o amamantando.

Los productos herbarios pueden suponer riesgos inesperados porque muchos suplementos contienen principios activos que tienen fuertes efectos en el organismo. Por ejemplo, tomar una combinación de suplementos herbarios o usar suplementos junto con otros medicamentos recetados podría ser perjudicial e incluso podría poner en riesgo la vida.

Es especialmente importante que hables con tu médico acerca de los suplementos herbarios si:

  • Tomas medicamentos de venta con receta o medicamentos de venta libre. Algunas plantas medicinales pueden provocar graves efectos secundarios si se las mezcla con medicamentos como la aspirina, los anticoagulantes y los medicamentos para la presión arterial.
  • Estás embarazada o amamantando. Los medicamentos que pueden ser seguros para ti como adulto pueden ser perjudiciales para tu bebé.
  • Te someterás a una cirugía. Muchos suplementos herbarios pueden afectar el resultado de la cirugía. Algunos pueden reducir la eficacia de la anestesia o causar complicaciones peligrosas, como sangrado.
  • Eres menor de 18 años o mayor de 65 años. Son pocos los suplementos herbarios que se han probado en niños o para los cuales se ha establecido una dosis segura para niños. Y los adultos mayores pueden metabolizar los medicamentos de otra manera.

Referencia.

Personal de Mayo Clinic. (2021). Suplementos de hierbas: Lo que debes saber antes de comprar. Febrero, 2021, de Mayo Clinic Sitio web: https://www.mayoclinic.org/es-...

María Luisa Vargas María Luisa Vargas

Licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana León y Maestra en Cultura y Arte por la Universidad de Guanajuato. Ha dedicado más de veinticinco años a la docencia de la historia, la comunicación y la cultura en la Universidad de Guanajuato y en ICON University. Se especializa en la investigación y difusión de las relaciones culturales que vinculan al ser humano con la comida y la cocina como expresión cultural constructora de la identidad de los pueblos. Escribió el libro Meditaciones de Cocina Íntima participante del II Foro mundial de la Gastronomía. Además de escribir para la Revista Cultural Alternativas, colabora para algunas revistas en línea. Es guionista y locutora del programa radiofónico De cocina y otras maravillas…, de Radio Universidad de Guanajuato.