INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Ya no existen genios

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Marina Ibarra
¿Qué tan cierta es esta afirmación? Podría ser una ridiculez si pensamos que el genio es sinónimo de Leonardo Da Vinci o Picasso, o también podría ser una posibilidad si lo consideramos como el raciocinio transformado en originalidad, aunque esto nos abriría a otra pregunta: ¿acaso sigue existiendo el ‘ser original’? Se dice que para lograrlo hay que plantearse ideas nuevas, pensar lo que nadie ha pensado, ser un sabio con dotes de talento, manejar una técnica digna de un prodigio. Podríamos decir de manera muy general que un genio es una persona dotada de aspectos de inteligencia, creatividad o simplemente capacidades mentales extraordinarias.

Esta es la idea indocta que tenemos para querer lograr la grandeza de la genialidad, esta idea absurda que no permite la evolución del propio término, como si quisiéramos estancarnos en lo arcaico y opinar que lo actual es basura, considerando a los artistas contemporáneos como charlatanes que disfrazan la falta de talento con un buen concepto. He de confesar que yo era de este grupo, aborrecía el arte contemporáneo porque me parecía soso y adornado debido a la idea estereotipada de lo que entendemos por la genialidad en el arte, escuchando cientos de comentarios como: “Miguel Ángel estaría sumamente decepcionado con lo que se ha convertido el arte”. Es inevitable sonreír al pensar que esto tiene algún tipo de lógica, primero que nada, porque me causa gracia que el ser humano cree saberlo todo, como si su cabeza llena de ideas propias veteranas no fuera suficiente.

Según mi entendimiento, es imposible hablar con personajes célebres que llevan alrededor de 450 años muertos como para preguntarles qué opinan de la evolución del arte y, segundo, debe ser una tarea exhaustiva el vivir con esta obsesión de querer satanizar el cambio, asumiendo la deshonra de aquellos genios de antaño; aún así, no puedo evitar pensar en la posibilidad de si estarían fascinados o no. Este es el detalle de querer inmovilizarnos a la apertura de una idea que consideramos correcta; hay algo muy importante que forma parte de la vida de cualquier ser humano y es la expresión, el sujeto puede vivir dentro del margen de su tiempo, pero la expresión no, esta no es exclusiva de un periodo limitado, por lo que siempre será maleable ante la cultura y sociedad de la época.

¿Puede existir un genio en la total independencia del ambiente social en el que se encuentra?

Considero que sí y no, podría resultar favorable si no viviéramos dentro de una sociedad donde las etiquetas y los juicios de valor generados por la mera opinión no existieran. Si no idealizáramos tanto la inteligencia y el talento de una persona, aunque, a pesar de esto, considero que es una posibilidad por el entorno en donde nos rodeemos y a qué público nos vamos a dirigir. Podría ser contraproducente por el hecho de que muchas veces solemos adentrarnos en el mundo de la superficialidad y los números, porque al parecer nos atrae la idea de ser reconocidos, utilizando a Instagram como nuestra Iglesia.

Menciono esto por el anhelo tan grande de alcanzar la genialidad en este siglo xxi, ¿siquiera entendemos cómo se define realmente? Muchos nos quebramos la cabeza pensando que quizá nunca vivamos en una época donde nazca un nuevo Van Gogh, motivo de las comparaciones que nos imponemos todo el tiempo. Pero si nos ponemos a pensar por un minuto, ¿realmente importa llegar a ser un genio en esta era en el arte? Personalmente considero que eso sobrepasa por mucho lo que somos ahora, existen artistas increíbles que prácticamente pasan desapercibidos porque cada día son suplantados (se vuelven invisibles en el mundo de las indiferencias) por uno mejor y así se va esta cadena sin fin.

Aquello se debería de considerar un motor para impulsar a los que gustan de buscar el éxito dentro de este mundo artístico tan grande; es cierto que el conocimiento es poder, no obstante, muchos saben leer y no se necesitan más de tres dedos de inteligencia para ir a Google a buscar información. Puede que los grandes de esta época sean los que rompan con la jerarquía escrita de las reglas comúnmente correctas y ordinarias del arte, aquellos que salen por completo del papel de los sabios de cajón, aquellos que transforman la inteligencia en creatividad, en interpretar algo que nadie nunca ha interpretado, y eso podría valer más que cualquier Wikipedia andante.

Jamás desprestigiaré a la gente intelectual, a aquellos que consideran lo clásico como sinónimo de bueno, sólo invito al lector a que se salga de las casillas de la genialidad como la dependencia de la existencia del arte. Creando un juicio crítico de lo que como individuos pudiéramos considerar al genio que tanto alabamos, asimilando que la muerte del arte es algo casi imposible. Sólo tenemos que dejar de lado la arrogancia que tanto nos consume como seres humanos, dejar por completo lo que siempre creímos que estaba bien para darle espacio a una nueva era.