INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

¡Ah, qué chulos mexicanismos!

¡Ya chole, chango chilango! Que chafa chamba te chutas No checa andar de tacuche Y chale con la charola. (Chilanga banda, Juan Jaime López, 1996).
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Silvia Palacios
Mexicanismos, ¡¿qué sería de los habitantes de este país sin ellos?!, son el ‘sabor’ del lenguaje, el reflejo de una sociedad, el ‘toque’ que nos distingue en el mundo; orgullo para quien los domina e incomprensibles para quienes no crecen con ellos. Es, quizá, una lengua dentro de la lengua.

Ejemplos de ello son las dos canciones con las que se inicia el artículo. Ambas por demás conocidas, pero que marcan dos temas de múltiples análisis: la apropiación del lenguaje a partir del tiempo en que se vive y la apropiación a partir de la región en que se vive, es decir, el contexto.

Pero no nos adelantemos, comencemos con ¿qué es un mexicanismo? De acuerdo con la revista UNAM Global, citando a la lingüista y filóloga Concepción Company Company, los mexicanismos:

Son el conjunto de voces, locuciones, expresiones y significados que diferencian el habla de México en cualquiera de sus niveles, popular, culto, interculto, del habla de otros países.1

A su vez, estos pueden dividirse en sincrónicos y diacrónicos o históricos, según el doctor en lingüística, filólogo, investigador y académico mexicano José G. Moreno de Alba, quien definía estos conceptos de la siguiente forma: 

Los llamados mexicanismos sincrónicos, esto es, aquellas voces o acepciones que hoy emplean o conocen los mexicanos y que desconoce la mayoría de los hispanohablantes no mexicanos. (...) Los términos que se denominan mexicanismos diacrónicos o históricos, esto es, aquellas voces o acepciones que tuvieron su origen en México pero que hoy forman parte del léxico de otras regiones o, inclusive, de todo el mundo hispanohablante.2

Ejemplo de los primeros es ‘chale’; mientras que de los segundos sería tomate, una palabra que proviene del náhuatl, pero que es usada en varios países de habla hispana.

De igual forma, cabe aclarar que hay indigenismos que pueden considerarse mexicanismos, pero no todos los mexicanismos son indigenismos; en nuestra lengua existen, de hecho, mexicanismos que provienen de otros idiomas, es decir:

Molcajete y chocolate son indigenismos y mexicanismos, pero hay mexicanismos que “no tienen origen indígena para nada” y son caracterizadores del habla de México.

Palabras simples como banqueta (relacionada con banca y banco) o diminutivas como ahorita y ahorititita o estas con ‘les’ de refuerzo intensivo: órale (adverbio), híjole (sustantivo), apúrale, vuélale, pícale, chíngale (verbos)… son “actos de habla directa”, mexicanismos que no tienen nada que ver con el mundo indígena.3

Ahora, teniendo un poco de contexto sobre el tema, también es de analizar cómo quizá la canción que durante años fue un representativo de generaciones, como Chilanga banda, en pleno 2025 pueda sonar como extraña o difícil de entender para generaciones como la Z o alpha. Podría incluso hacerse un experimento con los más pequeños del hogar y ver cuántas palabras de la canción logran entender.

Y es que, decir palabras como ‘rola’, ‘chanfle’, ‘chahuistle’ o ‘cuate’ podrían considerarse ‘de chavorruco’ y cada vez son menos usadas en el lenguaje popular; en contraparte, ahora es más fácil escuchar palabras como el ya famoso ‘nadaqueveriento’, el ‘soporta’, el ‘neni’ o ‘mame’, palabras que incluso están muy relacionadas con el entorno digital; mismo que, además, se ha convertido en el canal de excelencia para su popularización.

Aunque, quizá, también existan términos que logran cruzar la barrera del tiempo como ‘chido’, ‘chamba’, ‘pedo’, ‘chula’ (o) y el famosísimo verbo ‘chingar’, con sus múltiples interpretaciones y conjugaciones.

Sobre el segundo rubro, está la zona geográfica en que surgen los mexicanismos, ejemplo de ello es el norte del país, donde muchos de estos están influenciados por el idioma inglés. Palabras que se popularizaron en esta zona como ‘troca’, ‘pisto’, ‘tacho’ o ‘vato’. 

En tanto, en el sur del país pueden variar, y en esta zona encontramos algunos como ‘jícaro’, ‘tlachiquero’ o ‘culeco’; mientras que en el centro parece concentrarse la riqueza de variaciones entre el norte y el sur, sumado al surgimiento de sus términos concretos, y lo podemos ver en la misma canción ya referenciada.

Y es que México es tan rico y tan diverso, con una sociedad tan creativa, que es imposible no crear términos que le den identidad a un país; un aporte a la cultura tan complejo para su estudio, pero sencillo para pronunciarlo en el día a día, ¿a poco no?

Referencias

1 Torres, B. (2022, marzo 15). Mexicanismo e indigenismos enriquecen al español y otras lenguas. UNAM Global - De la comunidad para la comunidad; UNAM Global. https://unamglobal.unam.mx/glo...

2(S/f). Gob.mx. Recuperado el 10 de marzo de 2025, de https://biblioteca.semarnat.go...

3Torres, B. (2022, marzo 15). Mexicanismo e indigenismos enriquecen al español y otras lenguas. UNAM Global - De la comunidad para la comunidad; UNAM Global. https://unamglobal.unam.mx/glo...

Silvia Palacios Silvia Palacios

Comunicadora de formación. Ha trabajado en prensa escrita para formatos impreso y web. Actualmente se desarrolla en Comunicación Social. Foodie (por no decir de buen diente), viajera, melómana y entusiasta de la ortografía.