En esta edición, la Revista Cultural Alternativas busca la huella y trascendencia de las artistas mexicanas que destacaron durante los siglos XIX y XX. Saber quiénes eran, cuáles fueron sus aportaciones, qué dejaron de hacer o qué hicieron de otra forma, cómo era su formación académico-profesional, cómo subsistieron y qué fue lo que las hizo sobresalir a pesar de la época restrictiva para las mujeres.
Merecedoras, todas ellas, de un lugar en nuestra identidad colectiva, así como de este espacio reflexivo que nos permite abordarlas desde diversas aristas: sus dificultades, anhelos e invaluables saberes, tratando de partir no solo del pasado sino del contexto general global de las mujeres dedicadas al arte durante los siglos ya mencionados y que se abrieron paso bajo diversos esquemas, como es el caso de Amantine Aurore Lucile Dupin, extraordinaria novelista francesa que se vio obligada a utilizar el pseudónimo de George Sand para lograr una mayor notoriedad en el medio literario.
Y qué decir del ámbito nacional, si la famosa María Izquierdo, siendo una de las artistas más reconocidas en nuestro país y quien señalaba la opresión y las diversas problemáticas que aquejaban a las artistas, tuvo que enfrentar las etiquetas de los críticos de arte de su época, quienes catalogaron sus obras como pinturas primitivas, esto además de la cancelación de un mural en la Ciudad de México porque los tres grandes muralistas del país consideraban, a manera de conspiración, que ellas no estaban calificadas para realizar una pieza de tal calibre y, finalmente, los ataques de quienes no tenían relación con las artistas y desconocían sus importantes aportaciones.
Todo ello influyó en los trazos de María Izquierdo, en los discursos y denuncias que pronunciara, pues la figura femenina ocupa un papel preponderante en su oferta artística con el claro objetivo de visibilizar a las mujeres desde una perspectiva mucho más apegada a la realidad y no como eran percibidas y representadas por los varones.
Asumamos pues que la finalidad del acercamiento a varias de ellas es la búsqueda de la incomodidad social que optaba por apartarlas, por dar otras respuestas a sus inquietudes y guardar silencio, lo que hacía complejo que permearan en el medio artístico. Esto último también relacionado con la idiosincracia mexicana, de cómo pensaban las familias y el papel de lo femenino en éstas, pues las familias eran entes cerrados, con secretos y silencios.
Muchas de ellas rompieron los límites establecidos y rebasaron las condiciones de imposibilidad impuestas, evidenciando en su quehacer las problemáticas a las que se enfrentaban, acercándose, con muchos impedimentos, a los discursos visuales, orales y escritos que les dieran un lugar y la voz en la historia del arte. Al día de hoy nos debe ocupar la labor de vincularlas a la memoria desde el reconocimiento, la empatía y la admiración.
Para dar paso a esta merecida inspección, debemos hacerlo recordando que durante el siglo xix la mayoría de mujeres que adquirían formación artística lo hacían desde sus hogares, tomando clases particulares a manera de educación tradicional y donde solo podían desarrollar dibujo, pintura, música, poesía y canto con un enfoque centrado en el decoro más que como oficio o actividad profesional, esto para ser considerada con mayores aptitudes y ornamentos para los varones de aquellos años.
El desarrollo en alguna de las disciplinas ya mencionadas no era considerada una profesión, sino un pasatiempo y un privilegio, algunas tenían esta oportunidad; otras, la ventaja de contar con algún familiar en el medio que propiciaba el contacto y unas más, las más afortunadas, lograron llegar a la academia con la oportunidad de estudiar y así marcar un parteaguas en la historia del arte de las mexicanas, pues salir del medio doméstico para iniciar una formación profesional era romper paradigmas.
La Academia de San Carlos juega un papel fundamental en la formación académica de varias mujeres, pues a pesar de ser inicialmente una institución dedicada a la formación de varones, fue ahí donde paulatinamente ingresaron varias artistas para profesionalizarse en artes plásticas, principalmente, y poco a poco se abrieron paso en nuevas asignaturas, participando en exposiciones. Las principales demandas que sucedían al interior de la academia eran establecer lineamientos de participación y equidad de género.
Ellas también representan la historia del arte mexicano, ellas trascendieron en el entorno creativo gracias a la rebeldía, a las inquietudes en busca de una oportunidad, a la lucha con el medio familiar y social, y también lo hicieron con el apoyo de hombres artistas, de varias maneras, pareciendo ello una contradicción que evidencia cómo era la coexistencia y las relaciones laborales que dieron pauta a la creación de proyectos de gran valía, y que, al final de la historia, hombres y mujeres somos parte del legado artístico de nuestro México.
Recordemos pues, con una breve semblanza, a tres artistas que vivieron en otro tiempo, que tuvieron que enfrentar otros imaginarios y que fueron pioneras en el impulso de algunas prácticas de las disciplinas que enriquecieron, perfeccionaron y difundieron.
Aurora Reyes (Hidalgo del Parral, Chihuahua, 09 de septiembre de 1908 - 26 de abril de 1985), artista plástica, docente, luchadora social y poeta; considerada la primera muralista mexicana (INBAL, s.f.). A muy temprana edad fue perseguida política por ser nieta del General Bernardo Reyes, considerado traidor a la patria. Dedicada a la enseñanza de las artes plásticas, a la conformación de un grupo feminista y a labores tan importantes como el impulso para la creación de las primeras guarderías en apoyo a las madres trabajadoras del magisterio y a la lucha para que nosotras tuviéramos derecho al voto. Plasmó el valor de denuncia a través de los frescos durante su carrera artística, pues su discurso visual muestra varios acontecimientos sociales y políticos históricos, perpetuando lo ocurrido en la época.
Dolores Martínez de Anda (Lagos de Moreno, Jalisco, 03 de abril de 1903 – Ciudad de México, 31 de julio de 1993), mejor conocida como Dolores Álvarez Bravo, fue artista plástica, fotógrafa comercial y documental, retratista profesional, reportera gráfica, considerada la primera fotógrafa mexicana (INBAL, Lola Álvarez Bravo - Esmeralda, s.f.) y la más prolífica del siglo xx. Capturaba la vida de México en imágenes, tanto del medio urbano como del medio rural, trabajó en el taller de Manuel Álvarez Bravo, primero como su asistente, luego desarrollando ahí mismo su trabajo. Generó un gran trabajo fotográfico, si bien influenciado por su maestro, con un lenguaje distintivo que la llevó a formar parte de exposiciones y colecciones internacionales, ubicándola como un referente en los incipientes derroteros de la imagen a mediados del siglo anterior.
Ángela Peralta (Ciudad de México, 06 de julio de 1845 – Mazatlán, 30 de agosto de 1883). Arpista, compositora, pianista, soprano, conocedora de historia y literatura, fundadora de su propia compañía de ópera y reconocida por su inigualable voz como una de las sopranos más vitoreada en la historia de la ópera, discípula del maestro Agustín Balderas y conocida por sus seguidores como el ruiseñor mexicano. Admirada por su gran talento y su capacidad para hablar otros idiomas, dio a conocer su voz en Europa en tres distintas giras, lo cual le dio la oportunidad de relacionarse con personajes del medio político y religioso. Adquirió el título de Cantarina de Cámara del Imperio de Maximiliano. Otra de sus virtudes fue el compartir sus saberes con otras compañeras.
En la búsqueda de resituarlas como las protagonistas de sus propias historias, es menester reivindicar el papel de las mujeres artistas, lejos de la mirada patriarcal reduccionista y de la categorización como objeto. El desafío está en visibilizar su talento con gratitud, en atesorar la importancia de sus obras en la historia del arte mexicano, en difundir sus obras con equidad y en reconocer que sin sus aportaciones, la cultura nacional sería otra.
Los patrones sociales imperantes no son los de hace un par de siglos, así que hoy día no existe motivo que no nos permita otorgar las merecidas menciones a todas ellas, así como la búsqueda de la desconstrucción de los estereotipos acerca de las mujeres en las artes, no solo como artistas, sino como productoras culturales.
Referencias.
INBAL. (s.f.). Lola Álvarez Bravo - Esmeralda. Obtenido de difusion.laesmeralda@inba.gob.mx: https://www.esmeralda.edu.mx/l...
INBAL. (s.f.). Aurora Reyes - Esmeralda. Obtenido de difusion.laesmeralda@inba.gob.mx: https://www.esmeralda.edu.mx/a...
postcolonial, L. m. (2013). 85 La música mexicana para canto y piano en el siglo XIX. Un ...https://repositorio.cesmeca.mx › handle › Música 7. Obtenido de Gráfico 1: https://repositorio.cesmeca.mx...
Televisa, F. (2017). Fotograficamx. Obtenido de https://fotografica.mx/exposic...
