INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Cihuameh: danzar por nuestras raíces

Colectivo Arte Escena presenta una obra de danza contemporánea que nos llama a reconocer el valor de las culturas indígenas de nuestra región
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Pamela Pedroza
Celebrando sus raíces, su esencia, en un mundo que a veces olvida, las mujeres toltecas, faros de esperanza, tejen futuro, sin perder la vida. Anónimo (Fragmento del poema Mujeres indígenas).

Cihuameh es danza, es movimiento, es interpretación e indagación histórica. Una búsqueda de identidad desde las raíces que crece para generar una conexión con el público, al que se invita al reencuentro del hombre moderno con su cultura.

Esta obra de danza contemporánea, creada por el Colectivo Arte Escena —liderado por Iván Ramírez y Ángela Vela—, se concibe a partir del poema Mujeres indígenas como un proyecto sustentado con investigación histórica, que es la materia prima para la creación del guión dramatúrgico que dio pie al diseño de coreografías y toda la riqueza de elementos del proyecto escénico.

Inspirados por este poema y por el nombramiento del Año de la Mujer Indígena (2025), la  pieza narra los orígenes indígenas de nuestra región. En su investigación —en colaboración con José Luis Galiano— encontraron que la comunidad de mujeres indígenas en León está compuesta, mayormente, por quienes han migrado y establecido en la ciudad para hacer labores como la venta de artesanías, venta de dulces, entre otras.

Así, con el objetivo de poner en común este contexto, que va de la mano con los obstáculos y exclusión cultural que experimentan en las sociedades, el colectivo construyó la narrativa de un protagonista que sigue un viaje hacia un reino espiritual guiado por la diosa Cihuameh, transformando al hombre moderno hacia una revalorización de su entorno que lo encamina rumbo a su identidad.

“Cihuameh invita a recordar y reconocer el valor de las culturas indígenas en las poblaciones urbanas, así como a nutrirnos de su grandeza. Busca recordar a los habitantes de las ciudades su condición humana y celebrar nuestra capacidad de integrar y enriquecer nuestra propia grandeza, simplemente al reconocer su existencia y entender nuestra habilidad para recibir su riqueza cultural”, platica José Luis Galiano.

A la par, el lenguaje coreográfico está construido por danzas rituales, técnicas mixtas de la danza contemporánea, contact, improvisación, danza sensorial, incluso danzas tradicionales fusionadas con la exploración urbana que evoca lo espiritual y el comportamiento colectivo.

Si bien la investigación y solidificación de la narrativa es el elemento guía, esta propuesta requiere muchos procesos creativos que van desde la coreografía, la música, la escenografía, iluminación, vestuario, fotografía y otros detalles; por lo que ha requerido del trabajo de muchos artistas guanajuatenses, a lo que Iván comenta: “Por lo regular, nosotros éramos los que dirigíamos, coreografeábamos, bailábamos, todo; entonces, este tipo de convocatorias permite dar la oportunidad de invitar a gente externa y nosotros decir «ok, ya armamos esto, hay que invitar a alguien que pueda seguir dándole más vida a esta idea», ¿no?, materializar”.

Es evidente que el trabajo en equipo fue muy importante, pues aunque la idea surgió de Iván y Ángela, existió un diálogo cercano con el compositor, a quien además de compartirle un guion, le describieron las sensaciones y los colores con los que visualizaban la escena y, a partir de ello, crear las piezas que sostienen una atmósfera espiritual indígena y el contexto urbano. En tanto, el vestuario fue realizado específicamente para esta propuesta.

También la escenografía tuvo su magia, con un gran tamaño y un módulo que por sí mismo hacía música y del que bajaba una de las bebidas tradicionales de León, las lechuguillas. Otro elemento es el video en el que se presenta la labor artesanal de dos mujeres, complementando el mensaje a manera de documental.

La suma de todos los elementos hace posible que lo que está en el ideal pase a ser un mensaje que reciban y entiendan otras personas, al punto de incentivar una reflexión o sensación. De esa inquietud es que el Colectivo Arte Escena parte para crear más allá del movimiento.

“Todas nuestras propuestas no tienen nada más que ver con la danza o el movimiento coreográfico, sino que tienen que ver también con la interpretación, con el teatro. Creo que uno de los objetivos, también, que nos ha ido formando, es que las obras que creamos sean muy digeribles y entendibles para la gente, para que la gente pueda conectar”, refiere Ángela Vela.

Además de su presentación el pasado 20 de noviembre en el Teatro Cervantes, en Guanajuato capital, esta puesta en escena ofrecerá funciones próximamente en León. 

Créditos
Dirección: Angela Vela e Iván Ramírez | Coreógrafo invitado: Jaime Juárez Aviña | Asesor dramatúrgico: José Luis Galiano | Bailarines: Angela Vela, Edith López, Iván Ramírez | Música: Luis Fernando Aguilar Vega| Vestuario: Netza Atelier |Accesorios de peluquería: Antares Racá | Escenografía: Rosa Evelia Luna, Robles Ramón Castillo |Diseño de iluminación: Ángela María Vela Hernández | Asistencia técnica: Johann Martin y Gama Martínez |Video y fotografía: Luis Manuel Navarro Vargas y Jos Azuela