Las aguas llegan a la mitad del año para llenar los mantos de la tierra. Lluvia de nubes moradas (de tan negras) que se dejan caer pesadas, chorreándose sobre los campos, los montes, las ciudades, los mares.
El agua lo moja todo con sus dedos de acuarela, llenando las presas y los lagos como si fueran tacitas de té, pero si las desborda, el agua se pone implacable. Agua de tormenta, de huracanes. De trombas.
El agua es suave y terrible, igual que el tiempo, tan largo, pero tan corto. El mayor deseo del alma humana es detenerlo, guardar el momento para siempre, para que la belleza de la juventud nunca termine, la salud sea eterna, y el amor perfecto y puro, como cada vez que nace. Sufrimos como condenados porque nada de esto es posible y es que nuestra mirada enfoca la vida a la manera occidental, pero otros caminos pueden existir: Wabi Sabi, término que se originó en el taoísmo durante la dinastía Song en China (960 -1279) y luego se transmitió al budismo zen.
En el suave camino (Tao), la aceptación de lo transitorio como parte fundamental de la naturaleza de todas las cosas, es un principio estético que dota de sabiduría a la observación del paso del tiempo y a la huella natural que deja sobre todo aquello que toca, la belleza que aparece con la edad, esa que se construye paso a paso cuando la vida del objeto y su caducidad se evidencian en el mapa de sus experiencias cicatrizadas. Una comprensión compasiva de todo aquello que es imperfecto, incompleto, remansa el espíritu y apacigua estos trastornos obsesivos compulsivos que nos esclavizan a tantos. Wabi Sabi alcanza la experiencia del goce estético con una serena melancolía al reconocer tres realidades simples: nada dura, nada está terminado y nada es perfecto. Wabi Sabi es aceptar la naturaleza de la vida misma.
Wabi, que en términos generales significa «la elegante belleza de la humilde simplicidad», y Sabi, que es «el paso del tiempo y el subsiguiente deterioro», se combinaron para dar sentido a la filosofía y la cultura japonesa que adora, por sobre todas las cosas, a ese té verde que heredaron de China, en donde el emperador Shen Nung, hace más de 4 mil años, tuvo a bien un día del año de gracia de 2737 a.C. salir a dar un paseo y recolectar un puñito de tiernas hojitas de un arbusto de Camellia sinensis, que entonces tenía un nombre chino, por supuesto, luego las puso a secar para detener su oxidación y unos días más tarde, las hizo infusionar en un recipiente con agua recién hervida.
Poderes extraordinarios se concentraron en la pequeña taza de té que le sirvieron a Shen Nung, los antioxidantes de esas catequinas comenzaron inmediatamente a combatir los radicales libres de su cuerpo, protegiendo todas sus células; le redujeron el colesterol LDL; desinflamaron sus intestinos y sus músculos adoloridos, y estabilizaron la presión arterial de su alteza. A continuación, se dedicaron a acelerar equilibradamente su metabolismo y a quemar la grasa que no necesitaba el real organismo, lo cual puso al emperador en un agradable estado de alerta, de tal forma que sus funciones cognitivas comenzaron a marchar mucho mejor. Algunos médicos de la corte observaron que hasta la piel de su majestad había recuperado un poco su antiguo aspecto juvenil.
Tantas bondades juntas en una tacita hicieron que aquel té se convirtiera en la bebida nacional de todo el imperio, y el pueblo chino, con su natural curiosidad y empeño, desarrolló técnicas de recolección, secado, fermentación y tratamientos varios para obtener tés negros, rojos y blancos de muy distintos sabores y cualidades.
Mucho tiempo después, concretamente en el siglo ix, un monje japonés budista llamado Saichó, viajó a China como parte de una embajada japonesa y a su regreso llevó esta planta bondadosa a su monasterio, en donde se la empezó a usar con fines puramente medicinales. Unos tres siglos después (s. xiii) ya se bebía el té en todo Japón, por placer, gracias a otro monje budista llamado Eisai, a quien también se le atribuye la introducción de plantas de té para su cultivo en los campos del país.
Durante el período Kamakura (1185-1333), el consumo de té se generalizó, especialmente entre la clase samurái. Fue durante esta época cuando se celebró la primera ceremonia del té, conocida como chanoyu (el camino del té)1.
La ceremonia del té japonesa se desarrolló como una práctica transformadora por su trasfondo filosófico y empezó a producir su propia estética, en particular la de los principios de sabi y wabi. Entender la futilidad era considerado el medio más efectivo hacia el despertar espiritual, mientras que abrazar la imperfección era honrado como un recuerdo sano de la importancia de valorar nuestros seres sin pulir, aquí y ahora, tal y como somos —el primer paso hacia satori o la iluminación—. El consumo del té sirve como ayuda a la meditación, como asistencia en la adivinación, para propósitos ceremoniales y en la expresión de las artes.
El chanoyu todavía se practica hoy en día y es una parte importante de la cultura japonesa. En las universidades niponas es habitual ofrecer la enseñanza de la ceremonia del té como parte del plan curricular del alumno, pues quien comprenda el camino del té podrá desarrollar los cuatro principios fundamentales de la tradición zen que se reflejan en los principios centrales de esta ceremonia:
Armonía (和, wa): entre las personas y la naturaleza, armonía en el cuidado de los utensilios, la disposición del espacio, etc.
Respeto (敬, kei): entre invitados y anfitrión.
Pureza (清, sei): mental y sensorial, limpieza de utensilios y espacio, pulcritud durante el ritual.
Tranquilidad (寂, jaku): se obtiene al conseguir los tres valores anteriores, se deriva de la paz mental y la percepción de abundancia en la naturaleza (jaku).
Los pasos que se siguen varían según la escuela y el tipo de ceremonia, así como el momento, lugar y formalidad del evento. Por si la dicha de ser invitado a una ceremonia del té te llegara a alcanzar y para que puedas estar a la altura y disfrutar de este ritual de paz y belleza, a continuación, te pongo la liga de un blog de japonismo y gastronomía que te llevará de la mano para experimentar este refinado arte: https://japonismo.com/blog/cer....
Asimismo, para cerrar con armonía este texto, te invito a ver un video que Patricia Sáez Campos, subió a YouTube hace un par de años y que me inspira profundamente.
Referencias
1 Cómo llegó la ceremonia del té a Japón: té y batidor Home / Blog de té de Leo. 03 de noviembre de 2022. https://es.teaandwhisk.com/blo...;
Ceremonia del té en Japón: Ritual, utensilios y dónde ir. Febrero 3 2025 https://japonismo.com/blog/cer...;
¿Qué es wabi-sabi, la particular manera japonesa de ver el mundo y de entender la imperfección como belleza? Lily Crossley-Baxter, BBC Travel. 20 noviembre 2018.
https:// www.bbc.com/mundo/vert-tra-462... />
La ceremonia japonesa del té- YouTube https://www.bing.com/videos/ri...