El paletero sacude las campanillas del carrito llamando a la misa del frescor supremo, a la que estos fieles devotos acudimos prestos. Bailamos de gusto con cada mordisco, cada chupada. Lamidas y relamidas a la bolita de un barquillo sencillo, doble o triple. Gotita que escurre por el palito, que remoja la galleta del cono, que nos mancha los dedos, los labios y hasta la punta de la nariz… nieve de agua o helado de crema dentro del cofre precioso de la garrafa. Cualquier sabor es bueno, pero la fresa… ¡ah la fresa se lleva el partido! Y la heladería es el refugio antiaéreo del estío.
Fresa bellísima. Fiesta de la canícula. Alegría de las vacaciones. Risa del jardín y de la playa, de la alberca y de la plaza. De la fuente de la plaza. De las corretizas de los niños alrededor de la fuente de la plaza. Fresa, suspiros de madres y abuelas en la banca de hierro. Fresas como besos de novios bajo la sombra todopoderosa de los laureles gigantes y centenarios. Fresa fría y fresca, campanada de la iglesia al mediodía, ángelus a media tarde… fresa niña, fresa infancia.
En el verano hago agua fresca de fresa, que vive permanentemente dentro del refrigerador y se asoma a cada dos por tres para llenar los vasos de los niños que se toman su “jugo de fresa en las rocas”. Al inicio de cada fin de semana, aprovechamos la vuelta por el mercado, compramos un montón de fresas, las lavamos a conciencia, las desinfectamos, les cortamos el rabito, y juntos, con nuestras seis manos, metemos varios puñados de fresas en la licuadora y con un poquito de azúcar morena y un litro de agua, le damos al tornado que las convierte en un líquido precioso y espeso; entonces las congelamos en pequeños moldes de hule con su palito de plástico. Acumulamos un parque de por lo menos dos docenas de paletitas caseras, el único postre que podemos tomar a discreción, pues a los ojos despiertos de su madre, la fruta es fruta, y es buena.
¡Y ya lo creo que son buenísimas!
“Las fresas son ricas en fibra, antioxidantes, vitaminas y minerales, lo que ayuda a mantener un intestino saludable. Además, representan un aporte de vitamina C excelente, poseen sustancias vegetales antioxidantes como las antocianinas, que les dan el color característico, lo cual ayuda en la absorción de nutrientes clave, además de las proteínas y el hierro.
Las fresas están compuestas mayoritariamente por agua, en torno al 85 por ciento. Por tanto, suponen una importante fuente de hidratación tras una intensa jornada.
Otra ventaja de esta fruta es su alto contenido en minerales, lo cual favorece la circulación y mejora el descanso, la concentración y el rendimiento.
Tanto para los deportistas como para aquellas personas con un nivel de vida muy estresante, el cenar fresas les otorga los antioxidantes necesarios para conseguir ese aporte de energía extra que requieren, así como evitar el envejecimiento prematuro de la piel. Pero las características de las fresas no acaban aquí.
Las fresas disponen de propiedades diuréticas, de un elevado nivel de potasio, de un bajo contenido en sodio y, además, ayudan a prevenir ciertas enfermedades degenerativas o a regular el nivel de azúcar en la sangre previniendo la aparición de enfermedades cardiovasculares, hipercolesterolemia, arteroesclerosis, mejorando nuestra capacidad antiviral, también retrasan el envejecimiento cerebral y ayudan a prevenir el alzhéimer. Las fresas contienen triptófano lo que contribuye a mejorar la calidad y duración del sueño a cualquier edad”.
Quizás por todo esto es que mi madre, sabia y consentidora al mismo tiempo, al terminar el día, después de un buen baño de tina, cerraba las cenas con unas “lechitas de fresa” (leche evaporada y un poco de hielo) para mandarnos a dormir… y a soñar.
Y le funcionó.
“Las fresas de Irapuato tienen un sabor diferente, más rico. Son fresas pequeñas, muy rojas, especialmente dulces, de mayor consistencia…” así comienza un delicioso recetario que el Instituto Estatal de la Cultura, junto con el H. Ayuntamiento de Irapuato 2006-2009 publicó hace unos años, las fresas bailan por la generosidad de muchas familias que regalaron recetas increíbles, fantásticas, rarísimas, pues la fresa la saben utilizar no solo para postres, helados, mermeladas o bebidas dulces, sino también para entremeses, sopas, pastas, ensaladas, platos fuertes y, por supuesto, cócteles como el que podemos hacer hoy mismo para celebrar el verano.
Cóctel Irapuato
Ingredientes
1 Kg de fresas
1 L agua
1 copita de jugo de cerezas (almíbar)
1 vaso de ron
½ vaso vino blanco
300 g de azúcar
Color vegetal rojo si se desea
Procedimiento
Se tritura medio kilo de fresas y se revuelve con el azúcar y el agua.
Se coloca al fuego hasta que hierva 5 minutos. Se retira y se cuela. Ya fría, se agrega el jugo de cerezas, se pinta de rojo, se le pone mucho hielo, el ron y el vino blanco.
Se sirve en un vaso escarchado con azúcar y dentro del vaso se le agregan una o dos fresas enteras como adorno.
(Receta de Maurilio Martín Márquez)
Nota. Por cierto, la melodía de la camioneta de helados de todas las calles de todas las ciudades, de todo el país se llama Alley Cat Song, compuesta en 1962 por Bent Fabrik. Aquí les pongo el enlace de Youtube con Liberace al piano: Liberace Alley Cat - Bing video
Referencias.
Instituto Estatal de la Cultura. H Ayuntamiento de Irapuato 2006-2009. Las recetas de toda la vida. 2009. 88. (receta de Maurilio Martín Márquez). Ediciones La Rana.
Para saber más.
https://www.runnersworld.com/es/nutricion-deportiva/a32571360/fresas-calorias-beneficios/
https://www.cuerpomente.com/guia-alimentos/fresa junio 7 2023