INSTITUTO CULTURAL DE LEÓN

Mariano González Leal: El valor del rescate patrimonial

Conoce la trayectoria de Mariano González Leal y su pasión por documentar la identidad de León.
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Pamela Pedroza
En una oficina que da la sensación de enviarte a otro tiempo, ambientada con elegantes y brillantes muebles, rodeada de retratos antiguos y un montón de libros, fue que Mariano González Leal recibió a Alternativas para compartir su trayectoria como historiador y los esfuerzos que implica la búsqueda de la preservación del patrimonio cultural de nuestra ciudad.

La inquietud por rescatar aquellas narrativas escondidas entre la oralidad y documentos empolvados, da su mérito a dos acontecimientos de su niñez. Uno es el primer libro que leyó, una recopilación de cuentos de los hermanos Grimm —de la editorial Saturnino Calleja e ilustrado por Manuel Picolo— y el segundo, los cuentos que sus nanas solían contarle.

A los cinco años, se cuestionó por qué los relatos de sus nanas no estaban incluidos en el libro de los hermanos Grimm, entonces, al leer el prólogo de éste, descubrió que uno de los aldeanos de una localidad cercana a Göttingen les contó sus primeros cuentos, los cuales llevaron a la literatura, rescatando así una serie de tradiciones antiguas.

Esta información iluminó en él la idea de escribir esos relatos que escuchaba de sus nanas y, haciendo uso de una L.S. Smith —máquina de escribir de 1936 que le pertenecía a su mamá—, se puso manos a la obra. Un Mariano de apenas un lustro de edad, no imaginaba que muchos años más tarde estos cuentos serían publicados.

“Lo que se hace por gusto no tiene ningún mérito, simplemente es placentero”, menciona.

Algo que también se sumó a su vocación por la preservación de nuestro patrimonio cultural, fue haber crecido en una casa del siglo XIX reconstruida por Luis Long, que le perteneció a sus abuelos, ubicada en la calle Pino Suárez. Al recordarla, la describe con gran entusiasmo y cariño: “Tenía una escalinata central y una torreta de colores, de vidrios de colores que, según la época del año y según la hora, pintaba el patio de distintos colores”.

Ésta y otras casas ubicadas en esa calle que llegaba a la estación de tren y que representaban la entrada a la ciudad, tenían una belleza arquitectónica y un gran valor cultural, sin embargo, aún con eso, Mariano fue testigo de la destrucción de varias de ellas, experimentando mucho dolor por ello. En ese entonces no había una ley de protección patrimonial, por lo que sintió el llamado a hacer algo al respecto.

“Resultaba mucho más lucrativo y mucho más fácil tirarles o hacer estacionamientos. Las casas antiguas se volvieron vejestorios, inútiles y caros (...) Y eso fue la tragedia de León en ese sentido: el progreso económico de los años 30, 40, 50 y el poco conocimiento de un patrimonio que todavía no adquiría la calidad de antigüedad, sino que era apenas un vejestorio inútil y caro”.

Por otro lado, al ser hijo único, su presencia en la casa de sus abuelos y la convivencia con sus tías —hermanas de su abuelos— se hizo constante, lo que resultó en que sus amistades más cercanas fueran gente del siglo XIX que hablaba de gente del siglo XVIII. Eso fue lo que le ayudó mucho a comprender, valorar, sentir y dolerse de lo que se iba perdiendo a ojos vistos, sin que nadie lo cuidara.

Paralelo a estas motivaciones, sus estudios tomaron el rumbo de las leyes. Estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad de Guanajuato y, tras ser becado por el CONACYT, cursó los estudios de Derecho Penal y Criminología en la Universidad de Roma y, más tarde, el doctorado en Derecho Premial en Madrid.

Durante sus estudios en Italia conoció a autores como Afanasiev, Perrault e Ítalo Calvino, quienes rescataban narraciones populares. A partir de ello y de la reflexión sobre la desaparición de la cultura de los cuentos de nanas mexicanas —tras la invención de la televisión, los discos y la radio—, realizó un estudio comparativo de aquel pequeño trabajo realizado a sus cinco años que resultó en el libro Cuentos tradicionales de México.

Pero ésta no fue su primera publicación, desde los 18 años ya escribía artículos de historia para El Sol de León, pues Don Timoteo Lozano, quien fue su maestro, le dio cabida en el Archivo Histórico cuando era director de éste. Una recopilación de ellos se convirtió en el libro Girones de tiempo, logrado gracias al apoyo e ilustraciones de su tío, el pintor Manuel Leal, quien también era historiador y escritor reconocido del estado de Guanajuato.

El Dr. González Leal comparte que su inquietud fue alimentada por la literatura acumulada en ese hogar familiar con textos que están por cumplir 200 años. Se dio a la tarea de explorar recovecos y puertas que no se abrieron por siglos, para ordenar y estudiar, de a poco, toda la información que habitaba esos espacios; de ahí ha salido mucho material para su trabajo, así como de su exploración del Archivo Internacional de Madrid, del Archivo de Sevilla y del Vaticano.

Una de sus publicaciones más importantes ha sido Retoños de España en la Nueva Galicia, cuyo objetivo fue hablar de la razón de ser de los Altos de Jalisco; éste implicó alrededor de 45 años de investigación, resumidos en once volúmenes. En ese lapso tan largo ya había publicado los documentos de Juan de Jasso, León: trayectoria y destino, Relación secreta de la comunidad de conquistadores según el emperador Don Carlos, Crónicas de León,

Cinco siglos contra viento y marea, etc. En fin, es difícil conocer el número total de obras, pero se concluyen en más de 50 libros y más de mil artículos periodísticos.

Esta última publicación, Cinco siglos contra viento marea, es una de sus obras más importantes. Consta de dos tomos, uno sobre Historia General de León en el cual incluye los siglos virreinales y el siglo XIX, así como detalles arqueológicos y posrevolucionarios que no pudo incluir en León, trayectoria y destino, por requerir diferentes métodos de investigación.

El otro tomo se conforma de pequeñas monografías que, por un deseo personal, quiso sacar tras pensar que habría sido excelente que personajes como Sollano (siglo XIX) o el padre Alcocer (siglo XVIII) dejaran sus memorias sobre el León que ellos conocieron. Por ello, este volumen se dedicó a registrar personajes importantes de ese momento, como el ingeniero Pedro Medina, Bobby Lee, Antonio Carvajal: “gente que vivió realmente las cosas y las actuó”, señala.

Otros rescates importantes fueron la colección de su primo Gonzalo Obregón, el rescate mismo de la finca en la que ahora se alberga el Museo de la Ciudad en la calle Pedro Moreno, la casa en contraesquina del Teatro Manuel Doblado, el rescate de parte del archivo del Poder Judicial del Estado anterior a 1910, entre otras cosas más.

En conjunto con su esposa, abrieron la fundación Márquez de San Clemente en la que tienen conservados, y a disposición del público, todos los documentos acumulados resultado de hurgar en la biblioteca de su cuarto abuelo —o sea, archivados desde 1700—, en los que hay muchas publicaciones de León del siglo XIX. Además, este archivo se encuentra beneficiado del hecho de que su tatarabuelo haya sido parte de la junta para la construcción del Teatro Manuel Doblado, que su bisabuelo fuera de los fundadores de la Escuela de Instrucción secundaria, entre otros acercamientos con diversos personajes.

Enunciar todas las acciones de rescate que ha realizado el Dr. Mariano González Leal tomaría mucho más que un par de simples cuartillas, pues su papel en la preservación de los elementos culturales que componen nuestra identidad como leoneses ha dejado una base y un gran precedente para esta labor.

Incluso, recientemente, fue galardonado con el reconocimiento Soy de León que otorga el Gobierno municipal a ciudadanas y ciudadanos destacados gracias a su altruismo, su trayectoria y aportaciones a las artes, la ciencia, el deporte, y un alto compromiso con la comunidad. De igual manera, en el pasado le fue ofrecido el título de cronista de la ciudad, sin embargo, lo rechazó.

La preservación de nuestro patrimonio material e inmaterial debe ser un proyecto que las generaciones actuales continúen. Respecto a ello, Mariano ha mencionado que en los últimos 30 años han surgido muchas personas que unen esfuerzos para seguir esta línea y que, en sus palabras, “no hubiéramos soñado con ellas (...). Son personas que se han preocupado por salvar, con verdadero amor y pasión, el Centro Histórico”.

Ahora, no solo es una labor de investigación sino también de socializar la información rescatada, a lo que él anota que para lograr esto y que las personas se interesen por su patrimonio, es importante invitar a las escuelas a que se acerquen al Centro Histórico y a espacios como el Museo de las Identidades Leonesas y el Museo de la Ciudad —del cual es consejero—. Agrega que este compromiso no termina en la acción de invitar grupos, sino que consta también de darles recorridos guiados.

Agradece que en este tiempo existan más esfuerzos para dar a conocer y cuidar nuestro patrimonio, y desea que estos sigan siendo constantes e, incluso, surjan más proyectos que rescaten todas esas expresiones culturales que es valioso nombrar y compartir.

Tras una interesante conversación, con mucha amabilidad y agradecimiento, el Dr. Mariano González Leal despide a Alternativas en esa puerta que da entrada a la casa en la que nació y que es ahora la Notaría Pública No.1. Un hogar que entre él y su esposa se han empeñado en restaurar y mantener casi como una pieza original de su siglo, en su objetivo de seguir conservando la memoria y los espacios en los que la historia se lleva a cabo.