México Guanajuatense es el proyecto con el que concursó y que nació de una idea que se ha ido afinando a lo largo de más de una década de trabajo, pues durante sus primeros años, el Ensamble A Tempo abría convocatorias a creadores de todo el país y el repertorio se formó a partir de música contemporánea escrita desde diferentes estados. Esa apertura permitió que el ensamble creciera con una visión nacional, pero con el paso del tiempo surgió la necesidad de volver a las raíces, de mirar hacia el lugar donde la agrupación se formó, hacia los músicos y compositores que comparten historia, calles y educación.
Por ello, desde hace unos cuatro años, el ensamble lanzó su primera convocatoria enfocada solo a músicos de Guanajuato y, desde entonces, el diálogo con los creadores locales se ha fortalecido. La sorpresa al ver la cantidad de propuestas que llegaron confirmó algo que Enrique intuía: la ciudad vive un momento fértil en la formación de compositores y creadoras de música nueva. Para el director, interpretar obra escrita específicamente para el ensamble tiene un valor que va más allá de lo musical, es una forma de honrar el trabajo de quienes, como él, han construido su identidad artística desde León.

Esa identidad se siente en cada interpretación. Aunque algunas piezas han sido adaptaciones de obras previas, la mayor parte del repertorio reciente nació directamente de convocatorias locales o comisiones hechas por el ensamble. Estrenar obras inéditas, trabajarlas durante meses y verlas crecer en el escenario establece un puente emocional entre intérpretes y compositores que pocas experiencias permiten.
“Hay piezas que seguimos tocando después de cinco o seis años porque la conexión que se genera es muy profunda”, explica Enrique. Para él, este proceso ha moldeado al Ensamble A Tempo hasta convertirlo en un proyecto con sello propio: música contemporánea hecha para ellos y desde ellos.

Aunque la parte artística fluye con naturalidad gracias a la experiencia del grupo, el mayor reto siempre ha sido el financiero. Aún con más de 10 años de trayectoria, producir conciertos implica costos significativos: honorarios, derechos de autor, ensayos, logística, renta de espacios. En este sentido, el Programa Impulso representó un respiro y, sobre todo, la posibilidad de trabajar con la tranquilidad de saber que el proyecto podría concretarse en su totalidad.

Así, el concierto México Guanajuatense, presentado en octubre de 2025, no solo dejó nuevos estrenos, sino también un retrato vivo del ecosistema artístico leonés. Entre el público estaban las familias de los compositores, algunos de los maestros que formaron a los músicos, colegas, amistades y una gran comunidad, testigos de cómo la música nueva sigue creciendo desde la propia ciudad. Para Enrique, ese momento fue profundamente significativo: ver a los creadores escuchar sus piezas por primera vez, rodeados de sus seres queridos, es una experiencia que marca. “Cada concierto es distinto, cada obra trae su propio universo. Verlo pasar en casa, en León, lo hace aún más especial”, comenta.

Esa idea de volver atraviesa toda la conversación: volver a las raíces, volver a las aulas donde nació el ensamble, a las familias que acompañan cada proceso. Incluso él mismo reconoce cómo haber estudiado dentro y fuera del país le permitió regresar con herramientas para fortalecer la escena local.

Al final de la charla, Enrique comparte un mensaje dirigido a quienes también buscan oportunidades como ésta. Habla con claridad: para acceder a apoyos culturales, no basta con el talento. Es necesario profesionalizar el proyecto, invertir en imagen, documentos fiscales, carpetas, fotografías, diseño y formalización. “Hay que convertir nuestros sueños en empresas culturales”, dice. Para él, el arte también requiere estructura; no para limitarlo, sino para permitirle crecer.
México Guanajuatense no es solo un concierto, ni solo un proyecto beneficiado, es la muestra de una comunidad musical que está encontrando su propia voz, un testimonio de que León no solo forma artistas, también empieza a reconocerlos.
