Jesús de Nazareth Ramírez Hernández nació en León un 23 de enero de 1982, en el seno de una familia formada y dedicada especialmente a la ingeniería y la docencia, donde el arte y la cultura no eran propiamente partícipes de su entorno. “Nunca fui de ir a ver una orquesta sinfónica, nunca fui de una exposición de arte… Pero algo que agradezco es que siempre estuvimos muy enfocados a la cultura popular”.
Viajando en una combi recorrieron parte del país acercándose a las culturas de distintos pueblos. Fue el destino y las oportunidades laborales lo que le valieron a Naza su aproximación, conocimiento, apreciación y consumo de las manifestaciones artísticas.
“Ya tenía 31 años y de pronto un día llego al Forum (Cultural Guanajuato) para tomarle fotos a Ely Guerra, y dos días después recibo un correo de alguien del Forum diciendo que le interesó mi trabajo. Es bien interesante porque yo digo «¿cómo se arriesgaron a tener un fotógrafo que nunca había tenido un acercamiento a la cultura?». Ese fue mi acercamiento. Pero al mismo tiempo creo que fue muy padre porque ahora me considero una persona que consume cultura y arte de una manera increíble”.
Naza es ingeniero en Comunicaciones y Electrónica, y maestro en Optomecatrónica por el Centro de Investigaciones en Óptica (CIO), lo que pareciera no tener que ver con la fotografía de espectáculos a la que se dedica.
Su acercamiento a su actual profesión se dio por casualidad cuando, al trabajar en un bar, tuvo que encargarse de hacer fotografía social y de conciertos. Nunca había tomado en serio la fotografía pero comenzó a apasionarse por la música, las presentaciones en vivo y por capturar esos momentos; y a pesar de que no contó con estudios formales, su formación en el área de ingeniería sí le permitió tener facilidad y una perspectiva particular sobre la actividad.
“Cuando estudié mi maestría me especialicé en el área de procesamiento digital de imágenes, cuando empiezo a tomar fotos me meto a internet y empiezo a investigar sobre fotógrafos de conciertos, veo sus fotos y veo las mías y de pronto me doy cuenta que ni siquiera estoy cerca; soy muy crítico por mi área de ingeniería. Empiezo a darme cuenta que muchas de esas imágenes las puedo arreglar, porque sabía el fundamento desde el punto de vista de ingeniería, matemáticamente cómo arreglar una iluminación o un contraste. Toda esa formación ha ayudado a que sea más crítico de mi trabajo y me ha ayudado mucho a mejorar. Entonces, en realidad, yo soy un fotógrafo de calle”.
La fuerte exigencia sobre su trabajo le generó problemas de salud mental a finales de 2022, 11 años después de haber iniciado en la fotografía. Los estragos ocasionaron que se alejará de su labor en conciertos por alrededor de cuatro meses, obligándole a tomar terapia y sanar.
Además de seguir siendo fotógrafo de planta del Forum Cultural Guanajuato, es dueño de una empresa dedicada a la creación de contenido de realidad aumentada enfocado al marketing, donde aplica cien por ciento sus conocimientos académicos para el desarrollo de productos para festivales, empresas y artistas.
“Ahora la ingeniería es más mi hobby porque la fotografía se volvió totalmente mi trabajo. Es interesante porque en la fotografía no trabajo mucho en equipo, me gusta más trabajar con el artista; hay festivales en donde voy y hay equipos de fotógrafos, pero siempre pido estar yo solo. No sé, me gusta trabajar en equipo pero no es algo que haga mucho, me siento más cómodo cuando me dejan ser libre.”
Hoy en día dedica su mayor tiempo y esfuerzo a la cultura. Relacionarse con agrupaciones y artistas de renombre en nuestro país y fuera de él le ha permitido aprender sobre técnicas, posturas y detalles de cada arte, importante para perfeccionar su labor.
“Me empieza a gustar mucho más la cultura porque, primero, es más apreciado tu trabajo cuando lo haces bien, obviamente todos tenemos que vivir de algo y también es bien pagado cuando lo haces bien, pero sobre todo esa satisfacción de que le he dedicado tiempo a aprender lo que estoy fotografiando…
Soy un fotógrafo que tiende a mecanizar mucho. Cuando hago, por ejemplo, Palacio de los Deportes con Sabino, que lo hice el año pasado, yo ya sabía que tenía que tomar cierto tipo de fotos, sabía el set list, me había reunido con el de iluminación y sabía en qué momento iba a haber cierta iluminación para poder estar arriba y tomar una foto del lleno, en qué momento y en qué canción la gente prende sus celulares para estar detrás del escenario. Soy un fotógrafo que con la experiencia he aprendido mucho a mecanizar todo ese tipo de cosas y cuando empiezo a entender qué es lo que tiene que hacer un fotógrafo en un concierto o en un espectáculo es cuando yo me empiezo a sentir mejor fotógrafo”.
El conocimiento es mejor cuando se comparte y Naza aplica dicha premisa desde hace aproximadamente tres años a través de clases en apoyo a la formación de estudiantes, y como agradecimiento al siempre haber encontrado fotógrafos que le han enseñado algo en el camino.
Aunado a esto, ya ha puesto en marcha la generación de un taller de fotografía de conciertos y espectáculos, único en México, mismo que espera pueda concretarse e impartirse durante este año con el respaldo de la Universidad de Guanajuato.
Con más de 2 mil conciertos y más de mil 500 artistas fotografiados, el camino de Naza continúa con buenas miras, resaltando siempre la importancia de seguir aprendiendo y haciendo, como él menciona: con ganas de vivir, de tener experiencias, de cumplir sueños.
“Nunca sabes cómo te va a cambiar la vida de un momento a otro, yo era ingeniero y era feliz, veía mi vida casado, con hijos y trabajando de lunes a viernes en algo que me gustaba. Nunca imaginé que un día iba a estar viajando por México, ya visité los teatros de todos los grandes escenarios de México. Entonces les digo: el día que se decidan a hacer algo, háganlo, no se queden con las ganas, pero si les gusta, háganlo bien, háganlo de manera profesional y siéntanse un profesional haciéndolo. En las fotos siempre critican mucho a los fotógrafos que van empezando, «es que te sientes súper fotógrafo», bueno, si yo no me hubiera sentido fotógrafo no estaría donde estoy”.