La abundancia de las frutas maduras, la recolección de las espigas, la matanza de los cerdos —con la consiguiente preparación de chorizos, jamones, salchichas, salamis, mortadelas, longanizas y demás embutidos— todavía se viven en los pueblos de muchas partes del mundo. Burbujeantes mermeladas en la estufa perfuman la casa, las alacenas rurales se llenan de ates de membrillo y cajetas de guayabas y tejocote. Jaleas de uva morada, licor de naranjitas chinas o zarzamoras son la culminación y el agradecimiento al esfuerzo del huerto, la hortaliza y los jardines. Las bendiciones del sol y la lluvia entran en frascos y botellas y ahí nos esperan, calladitos, hasta su descorche. Alimentos caprichosos para resistir con alegría los días fríos y las noches largas.
Manzanas rojas, soleadas mandarinas, limas amarillas, calabazas multicolores (del amarillo al verde oscuro y al naranja), camotes morados, rosas, anaranjados. El dorado de los granos, el oro pálido de la paja y los pastos secos, el café oscuro en los troncos pelones de los árboles recorren toda la gama del otoño y de la cerveza, que viene fresquita como los vientos.
La más oscura de todas es la Stout: negra, de sabor tostado, a café, a chocolate y melaza; se fermenta en el fondo del barril y trae con ella el aroma de los bosques y de los siglos. La Porter, una diva castaña oscura que tiene toques de chocolate y un tostado y un acabado más suave. Le sigue la caoba Brown Ale, con sabores de malta oscura, acaramelada; también está la Irish Red Ale, una pelirroja muy irlandesa que ofrece el perfume de su malta acentuada con la dulzura del caramelo.
La Amber Ale es una cerveza malteada con la melancólica y ambarina amargura del lúpulo. De la India llegó una morena clara muy vivaz, la IPA, de alta graduación alcohólica (entre 5 y 7º), amargor y aroma intensos y cierta complejidad irresistible.
La Pale Ale, una güereja de sabores picantes, terrosos y aromáticos, inaugura la escala de las rubias.
La dorada alemana que llega directamente de Baviera: la Hefeweizen, una cerveza de trigo de alta fermentación conocida por su sabor que recuerda al clavo de olor y al plátano junto con notas de vainilla y cítricos. Es una cerveza refrescante, fácil de beber (con un contenido de alcohol que varía entre el 4 y el 6%) y muy versátil, ya que puede combinarse con una variedad de platos ligeros como ensaladas, mariscos y platos vegetarianos; también es una excelente opción para maridar con nuestra comida mexicana porque su sabor refrescante ayuda a equilibrar los sabores picantes.
La Blonde Ale, más rubia y de suave sabor a malta, tiene un ligero toque de lúpulo por lo que su amargura es muy moderada. Por último, la más clarita de todas es la Pale Laguer, su fermentación superior, hermosa espuma y sabor fresco y suave, la han hecho la reina de los últimos tiempos.
Lo cierto es que ya sean Ale, Laguer, Pilsner o cualquier apellido que tengan y en todas sus tonalidades, estas diosas han dado tanta alegría al planeta que nada será más adecuado que celebrar una fiesta para ellas. En octubre, el Oktoberfest. Ni más ni menos.
Esta pachanga comenzó en el siglo XIX, cuando se celebró por primera vez en honor al matrimonio del príncipe heredero Luis I de Baviera con la princesa Teresa de Sajonia-Hildburghausen, el 12 de octubre de 1810. Las festividades se extendieron durante varios días e incluyeron carreras de caballos, espectáculos y, por supuesto, cerveza. La cosa se puso tan bien que se repitió al año siguiente y también al otro, y así llevamos más de dos siglos.
Como a los mexicanos eso de combinar el jolgorio con la comida y la bebida se nos da muy naturalmente, hemos estado replicando este festival desde 1971, primero en la Ciudad de México y luego en todas partes. A continuación, una lista de varios lugares a los que podemos asistir para rendir pleitesía a la reina cerveza en este mes de octubre.
En León. La Italian German Exhibition Co. México, en colaboración con Café Rothenburg y la Cónsul Honoraria de Alemania en León, realizará la décimo cuarta edición del Oktoberfest León, del 9 al 11 de octubre en las instalaciones de la Feria de León, durante la feria de la Industria de la Transformación. Horario de 13:00 a 21:00 horas.1
En Ciudad de México.
Oktoberfest en el Club Alemán. En esta fiesta, además de litros y litros de cerveza alemana, podrás participar en un concurso de disfraces, probar comida teutona como salchichas, lechones, chamorros y ensalada de papa; también habrá repostería de este país y un área de niños. Algunas de las cervezas que podrás probar son: HB, Paulaner, Oettinger, Augustiner Bräu München y Schneider-Weisse, además de marcas mexicanas. El evento será el 6 de octubre, de 10:00 a 13:00 horas, en el Club Alemán de México ubicado en Santa María Tepepan, Xochimilco.
En el Parque Bicentenario de San Lorenzo Tlaltenango. El 20 de octubre, a partir de las 11:30 horas, Das Oktoberfest reunirá a varias empresas alemanas para ofrecer su propio Oktoberfest, acompañados de cerveza Bohemia. Durante este evento se podrá disfrutar de música tradicional germana en vivo, juegos mecánicos, dj’s y comida típica como pretzels, salchichas y strudels de manzana. Av. 5 de mayo No. 290, San Lorenzo Tlaltenango.
Mercado Roma. El Biergarden tirará la casa por la ventana por el Oktoberfest y ofrecerá promociones en todas sus cervezas y sus deliciosas salchichas asadas, además podrás probar pretzels y papas mientras un grupo alemán entona canciones tradicionales con guitarra en mano. El evento será del 11 al 14 de octubre en Biergarten ubicado en la calle Querétaro 225, col. Roma Norte.
Y para los que se lancen a la Baja California:
Oktober Fest Mexicali 2024. Prepárate para la fiesta cervecera más grande de Mexicali: Oktober Fest 2024, el sábado 5 de octubre a las 14:00 horas en la cervecería Ícono en avenida General Ignacio Zaragoza 1298.
Referencias y para saber más.
Festivales de cerveza en México, dónde y cuándo son- Grupo Milenio