Originario de Irapuato, Guanajuato, Rodrigo mostró una inquietud hacia la música desde niño, misma que se fortaleció con el paso de los años y con clases de órgano eléctrico hasta que, en la juventud, llegó el cambio al instrumento en el que ha encontrado a su aliado: el contrabajo.
“Cuando era pequeño, yo no me acuerdo, pero mis padres me dicen que todo el tiempo me la pasaba tarareando melodías que inventaba en ese momento (…) Mi acercamiento más real y tangible a la música fue cuando mi madre me metió a clases de órgano eléctrico, más o menos a los ocho años”, menciona Rodrigo en entrevista para Revista Cultural Alternativas.
El gusto por el rock lo llevó a formar parte de varias bandas en la preparatoria, pero, comparte que, al igual que muchos bajistas, regularmente los integrantes de las agrupaciones emergentes se centran en la guitarra, así que él salió al quite y comenzó a interpretar el bajo eléctrico.
“No había quien tocara el bajo eléctrico, entonces pues yo me ofrecí, y en cuanto conocí ese instrumento me gustó mucho las sonoridades que tiene, la frecuencia grave y también el rol como instrumento en una banda de rock, que es este rol que no es protagonista, pero es necesario”.
Fue también durante la época preparatoriana que se adentró en el mundo de la música ya de manera profesional, y aunque confiesa que al inicio desconocía que se podía estudiar y vivir de la música, fue indagando cómo era el posible futuro de un músico profesional hasta optar por estudiar la licenciatura en Música. Instrumentista en la Universidad de Guanajuato, donde tomó al contrabajo como instrumento oficial.
A partir de entonces, éste se ha convertido en ese cómplice que le permite explorar, además de la interpretación, la composición y la posibilidad de compartir ideas y emociones.
“Desde entonces, ya casi 20 años, me ha encantado el contrabajo y, conforme lo voy descubriendo y explorando más, estoy más seguro de que siempre quiero ese instrumento a mi lado”, comparte.
Rodrigo continuó su profesionalización y en 2019 ingresó a la maestría en Instrumentación Musical en la Academia Noruega de Música, donde tuvo como maestros al sueco Dan Styffe y al músico noruego Håkon Thelin. También realizó una estancia en la Mount Royal University de Calgary, Canadá (2010) y entre sus docentes ha tenido a destacados músicos como Stefano Scodanibbio, Markus Stockhausen y Thierry Barbe.
Pero su rol no ha sido únicamente como estudiante, también ha estado del otro lado, como docente. En 2010 ingresó a la Academia Renacimiento y Trinitate Philharmonia, y de 2014 a 2019 formó parte del Sistema Nacional de Fomento Musical; ambas instituciones tienen en común la visión de impulsar la práctica musical colectiva, dando especial atención a las zonas vulnerables de la ciudad. Actualmente es docente en la Universidad de Guanajuato, donde da la cátedra de contrabajo.
Rodrigo menciona que el trabajo con orquestas comunitarias, si bien es enriquecedor, también requiere de una gran disposición pues en muchas ocasiones va más allá y es ofrecer un espacio que dé confort a las y los alumnos, un lugar en donde se sientan seguros; es por ello que trabajar en proyectos comunitarios le dejó dos grandes lecciones.
“Una es que es muy valioso entregar parte de ti, de tu tiempo y tal cual de tu corazón a todos estos niños que muchas veces no tienen las mejores condiciones. Hay veces que ese ir a ensayar con la orquesta es su escape de una realidad un poco o un tanto incómoda (...) Entonces ese valorar que, por poquito que hiciéramos, por poquito que mediante la música entretuviéramos a los niños, realmente estábamos haciendo más de lo que parecía.
Y por otro lado, fue darme cuenta que es un trabajo que no es cien por ciento hacer la labor de músico, sino que es estar lidiando a veces con cuestiones psicológicas (...) En algunos casos fue un reto”.
Pero fue precisamente en uno de estos espacios, en Trinitate, donde surge el proyecto del Ensamble Mushamukas, una agrupación de contrabajos que nace en 2013 con el objetivo de hacer más música de cámara y no solo orquestal. Mushamukas estaba integrado, en ese momento, por alumnos y colegas de Rodrigo.
“Llegamos a ser como nueve (contrabajistas) en ese entonces. Empezamos a hacer giras con el Instituto Estatal de la Cultura y también algunos conciertos con el Instituto Cultural de León en el Teatro María Grever”.
El ensamble se ha consolidado en la escena artística local y actualmente cuenta con dos materiales discográficos: Tololoch y Ecos de viaje; además de que han colaborado con músicos de diversas partes del mundo y han optado por diversificar el género musical que interpretan. Para este 2023, que celebrarán su décimo aniversario, Rodrigo menciona que tienen en mente hacer varios conciertos de aniversario.
Pero Mushamukas no ha sido solo un espacio para la interpretación, sino que, a través de éste también ha explorado la composición, lo que le ha permitido dar un impulso a su trabajo para, incluso, crear piezas para diferentes proyectos como la Latin Orchestra of Europe.
“Hice una pieza específica que se llama Sones de la Tierra para contrabajo solo, que fue comisionada por la Latin Orchestra of Europe, que es una orquesta de latinos en Europa. Organizaron un concurso internacional de contrabajo y me dijeron que lo que querían era algo que reflejara, no específicamente la cultura mexicana, pero de Latinoamérica”.
Rodrigo menciona que no tiene un proceso creativo ritualístico sino que opta por hacer uso de la tecnología en esos momentos de inspiración, pues no importa si va en el coche o caminando, cuando aparece esa idea en su cabeza busca rescatarla y comienza a grabar en su celular lo que le viene a la mente. Reconoce, además, que la composición le ha dado nuevas satisfacciones al, como menciona, explayar sus ideas.
Al cuestionar cómo definiría su estilo, platica que tiene piezas minimalistas y texturales, en el sentido de que se exponen distintos timbres o colores, además de piezas basadas en la música tradicional mexicana, pues busca diversificar su estilo; pero más allá de esto, lo que tiene muy claro es que lo más importante es ser honestos, tanto en la composición como en la interpretación. “Mi música es siempre honesta”, menciona.
Esta base es también la que recomendaría a las y los jóvenes que buscan hacerse un camino de forma profesional en la música.
“Les recomiendo que luchen por siempre ser honestos en su manera de tocar, que no nada más se preocupen por la parte económica o por tocar perfecto, que eso no es lo más importante. Lo más importante es ser honestos y expresar al momento de tocar”.
Síguelo
Spotify: Rodrigo Mata / Mushamukas Ensamble de Contrabajos
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