Sandra Bárbara Zapiain Elizalde es un referente en la gestión cultural de León, con una amplia trayectoria que incluye organismos como el Instituto Cultural de León y el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, MAHG.
Leonesa de nacimiento, recuerda como primerísimo acercamiento al arte y la cultura los momentos en que su padre, aficionado a la fotografía, revelaba sus materiales en un cuarto oscuro que había instalado en casa.
“Cuando ponía el papel fotográfico en el revelador y aparecía la imagen, para mí era como magia”, cuenta Sandra, quien apenas tenía unos 8 o 9 años.
Pero el parteaguas cultural, por mencionarlo de alguna forma, llegó en la universidad, cuando formó parte del taller de teatro de la Universidad Iberoamericana de León, donde cursaba la Licenciatura en Comunicación.
Ahí encontró grandes amistades, algunas con las cuales aún está en contacto; encontró el amor, risas, buenos momentos y la posibilidad de cambiar de personalidad en cuanto pisaba el escenario.
“(Era) una actuación muy universitaria, nada profesional ni mucho menos, pero esta cuestión de estar cerca, de interpretar otros personajes, de aprenderte los textos, de estar frente al público…”.
Incluso recuerda la ocasión en que tuvieron una presentación en Huanímaro y la gente quedó muy agradecida, tanto que, además de invitarlos a comer, les regalaron algunas de las artesanías que elaboraban.
Poco tiempo después, en ese momento al que todo recién egresado se enfrenta al preguntarse ¿qué sigue?, pareciera que, en el caso de Sandra, el camino ya estaba marcado, pues se dio la oportunidad de que se integrara al entonces Consejo para la Cultura de León, que en ese momento comenzaba a gestar su transición a Instituto Cultural de León.
Así, inició como asistente de Dirección General y, gracias a sus habilidades y conocimiento, fue designada coordinadora de Proyectos Institucionales, quedando al frente de proyectos como el Festival Internacional de Arte Contemporáneo, la Feria del Libro, ahora Fenal, y la Feria de las Artes. Además de estar en la Dirección de Comunicación, en el área de atención a medios y prensa.
Posteriormente llegó la oportunidad de migrar hacia el ámbito estudiantil como jefa de Actividades Culturales y Deportivas en la Universidad Tecnológica de León; de ahí pasó a la Coordinación de talleres culturales y promoción cultural en la Ibero León, donde además se integró como docente, que también es una de sus pasiones; luego, llegó el momento y la oportunidad de sumarse al equipo del Instituto Lux en la Coordinación de talleres culturales y promoción cultural, para, en junio de 2018, ser nombrada jefa de Exposiciones Temporales en el Museo de Arte e Historia de Guanajuato.
“Para mí, el MAHG es un lugar muy importante dentro de mi formación profesional. Me dejó muchísimo aprendizaje, una cantidad de aprendizaje que yo nunca me imaginé (...) se me abrió un universo completo, pues, tal cual, el universo de los museos”, platica.
Y es que, dentro de la gestión cultural también hay una amplía gama de posibilidades y es por ello que nunca se deja de aprender, hecho del que Sandra está consciente, así como que ejercer la gestión cultural es, en gran medida, ser una facilitadora para que la ciudadanía pueda tener acceso a sus derechos culturales.
“Yo me percibo, como gestora, como un puente; un puente entre la manifestación artística y el público” y para lograr los propósitos culturales menciona “siempre he estado convencida de que en la cultura necesitamos trabajar en red (...) La creación de vínculos y de redes me parece una cuestión determinante, porque yo creo que es una forma de multiplicar los recursos”.
Ahora que está al frente de MiMuseo Universitario La Salle tiene claras las líneas de trabajo que quiere aplicar, porque señala, ha visto crecer el museo desde afuera y ahora que forma parte de éste “es un sueño hecho realidad, porque al ser un museo universitario, al estar dentro de una universidad, fusiona las dos partes profesionales que a mí más me (gustan), mis dos fortalezas”.
Dentro de este plan de trabajo está el darle mayor difusión a la colección del museo, que consta de más de 5 mil piezas; tener un acercamiento con otros museos y curadores, tanto para proponer la exposición como para llevar propuestas al museo; generar contenido atractivo y que exista una introspección en los visitantes, principalmente estudiantes, así como el aspecto de la educación.
“Que sean exposiciones que aporten a la formación integral de nuestra comunidad universitaria y de nuestra ciudad, que se presten a la reflexión, que se presten a la cuestión de favorecer el pensamiento crítico y, por supuesto, al goce estético”, refiere.
Sobre si en algún punto pensó en dedicarse a la gestión cultural, Sandra comenta que en su momento ni siquiera existía el término como tal, pero, sin duda, una vez que estuvo en este ámbito supo que ya no quería dedicarse a otra cosa, porque…
“Quienes estamos en el área cultural, estamos convencidos de las aportaciones que tiene la cultura, de las aportaciones que tiene el arte, de la necesidad que tiene la sociedad de tener más espacios culturales (...) creo que quienes estamos en esto realmente es porque nos apasiona, porque estamos convencidos y convencidas, y porque queremos —desde nuestro nicho— aportar”.